3.31.2010

Una tarde de Raul.


Cuando parara esta lluvia? Me pregunto Sarah. Mientras yo tambien me hacia la misma pregunta tomando el chocolate caliente que ella tan amablemente me preparo para pasar el frio de esta tarde. Extraño lo soleado que estaba hace unos meses atras. Comento, interrumpiendo mi pensamiento a que se convirtiera en una analogia sin importancia. Si, es verdad. Le respondi, sonriendo agradecido a su interrupcion que evito cayera en razonamientos que me dejarian pensando en cosas inaplicables a esta situacion.
Hay que disfrutarlo, le dije. Eso es lo bello de la vida, un dia puede estar soleado y al otro puede caer tanta lluvia que pareciere que el sol nos hubiera abandonado.
Ella me conocia, habia aprendido a saber que era lo que yo pensaba y decia. Y sin embargo mostraba siempre el mismo interes en escucharme. Me ama, que puedo hacer. El porque, ni me lo pregunto. Soy demasiado afortunado ya, como para pedirle a la vida a que me de razones, las cuales hasta yo mismo dudo que existan.
Me gusta la lluvia porque limpia la tierra y no me hace sentir mal por no querer hacer nada. Creo que se hizo para disfrutar de su belleza, cada gota callendo forma una sinfonia agradable a mis oidos, aunque el horizonte este nublado y el cielo este llorando.
Cuantas veces habia llorado ella por mi, vi sus ojos y senti un aguijon en mi pecho. Le he causado tanto dolor, y aun asi se preocupa en dibujar en mi rostro arrugado una sonrisa cada mañana. Su cuerpo ya cansado pero su alma de niña que me cautiva aun me tiene enamorado. Aunque aveces es dificil tenerlo en cuenta pues se a vuelto tan parte de mi que ni recuerdo como me sentia antes de que esos dos ojos que parecen nunca dejar de brillar formaran parte de mi rutina diaria.
Por lo menos algo de todas las estupideses que hize en años recios valio la pena, mas admito que no fue por mis meritos. parece tener paciencia inagotable. Si que le fui dificil. Pero mas que tiempos de pasion de dos jovenes con eroticos deseos, le debo la vida que hoy tengo junto a ella, pues no hay mejor cosa en el mundo que envejecer a su lado, ya su cabeza esta casi cubierta por la nieve de los años, me gusta, se le ve bien. La veo mas Linda que la primera vez.
Esperaria que ella dijera lo mismo de mi, pero los pelos blancos que parecen asustados saliendo de mis orejas no creo que sean muy alagadores a mi apariencia, pero eso a ella no le importa.
Entre dormida toma la taza vacia de mi mano y me cobija con la manta de lana que me tejio. Pone en mi pecho su cabeza delicadamente, creo que piensa que duermo. Despues de 40 años y aun se preocupa de mi como de un niño.
Tiene razon, la tarde esta como para echarse una siesta. Pero no duermo para soñar, que podria soñar si la tengo a ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario