
Eva:
Cubrí mi rostro para que no me reconocieras entre la multitud. Conoces mi interior,
Sabes que hacer para atraerme y lograr que entre en tu juego, juego en el cual temo caer, pues ese dolor es un placer que sabes deseo sentirlo otra vez.
Un antifaz...Cubres tu rostro mientras persigues a quien a pesar de su disfraz reconoces entre la gente. Su fragancia de temor y deseo es algo que no puede ocultarse tras una máscara,
Su esencia no puede ser maquillada, disfrutas verme huir.
Sabes que mi deseo es lo que deseas, pues deseo es lo que tú eres.
Observo que me miras, me has encontrado, has hallado lo que anhelas, un corazón que se pierde por tu belleza, el cual se hace esclavo de tu seducción al grado de perder toda razón, olvidándose de quien debe de ser, dejándose llevar por el morbo que provocas en el.
El susurro del ángel caído:
Me señalas con cierta ironía, excusando tu sádica conciencia.
¿Olvidas que eres tu quien noche a noche hace la primera invitación?
¡Adoras mi juego!
Me atraes a ti con tu repugnante olor al abrir el baúl de tus deseos más inescrupulosos.
¡Te encanta la pasión que te proveo!
Cada noche Me acerco lentamente a ti, materializando delante de tus ojos tímidos y perplejos la voz de tu patético silencio.
Soy yo la que te lleva al final de tu éxtasis; dando vida a lo oprimido por tu razón. Allí en el oscuro rincón de tu pudor esperas noche a noche que sople a cada uno de los demonios que alimentas con tu hipocresía.
Veo como los acaricias cuando me pides que los ponga a danzar delante de ti
¡Somos dos sanguijuelas, mi querida y falsa amiga!
Tú me alimentas dándome de comer tu resignación a la libertad; mientras yo te doy alas llevándote a volar por tus mismos cielos carnales.
Pero cuando aterrizas, y retomas el látigo de la cordura, me vuelves a señalar al reconocer que me deseas cada vez más!
Mientras no tengas el valor de abrir el baúl e intimar con tu vergüenza siempre estaré aquí para recordarte la voz y las caricias de tus mismos demonios los cuales aprisionas muy atrás de tu estúpido pudor.
Susurrándote al oído te develo el secreto de mi existencia, tu Cobardía.
Eva:
Y como no gustarme, si haces erizar cada poro de mi piel con tu despiadada pasión.
Me encantas y lo sabes!
Te pones hermosa para mi, y mueves tu cuerpo al ritmo de lo prohibido invitándome a caer contigo.
Ahora te acercas mas, y crece la tención de unirme a la perdición, de tener amoríos con esos labios que solo al verlos me besan como nadie lo ha hecho, quitándome esta mascara de apariencias, desnudando las fantasías más oscuras de quien lucha con su naturaleza, pues ambas sabemos cómo empezó y como terminara, por más que me resista, la batalla está prácticamente perdida.
¿Cuánto más aguantare?
¿Cuánto más lo negare? Que fui hecha para enamorarme de ti.
Que el secreto de tu existencia es lo que trae muerte a la mía.
Foto Por: Juan Jose Arredondo
Eva: Jenny Chavez (foto y escritura)
Susurro de el Angel Caido: Nathali Cano (foto y escritura)
Editado por: Alexander Arias
Cubrí mi rostro para que no me reconocieras entre la multitud. Conoces mi interior,
Sabes que hacer para atraerme y lograr que entre en tu juego, juego en el cual temo caer, pues ese dolor es un placer que sabes deseo sentirlo otra vez.
Un antifaz...Cubres tu rostro mientras persigues a quien a pesar de su disfraz reconoces entre la gente. Su fragancia de temor y deseo es algo que no puede ocultarse tras una máscara,
Su esencia no puede ser maquillada, disfrutas verme huir.
Sabes que mi deseo es lo que deseas, pues deseo es lo que tú eres.
Observo que me miras, me has encontrado, has hallado lo que anhelas, un corazón que se pierde por tu belleza, el cual se hace esclavo de tu seducción al grado de perder toda razón, olvidándose de quien debe de ser, dejándose llevar por el morbo que provocas en el.
El susurro del ángel caído:
Me señalas con cierta ironía, excusando tu sádica conciencia.
¿Olvidas que eres tu quien noche a noche hace la primera invitación?
¡Adoras mi juego!
Me atraes a ti con tu repugnante olor al abrir el baúl de tus deseos más inescrupulosos.
¡Te encanta la pasión que te proveo!
Cada noche Me acerco lentamente a ti, materializando delante de tus ojos tímidos y perplejos la voz de tu patético silencio.
Soy yo la que te lleva al final de tu éxtasis; dando vida a lo oprimido por tu razón. Allí en el oscuro rincón de tu pudor esperas noche a noche que sople a cada uno de los demonios que alimentas con tu hipocresía.
Veo como los acaricias cuando me pides que los ponga a danzar delante de ti
¡Somos dos sanguijuelas, mi querida y falsa amiga!
Tú me alimentas dándome de comer tu resignación a la libertad; mientras yo te doy alas llevándote a volar por tus mismos cielos carnales.
Pero cuando aterrizas, y retomas el látigo de la cordura, me vuelves a señalar al reconocer que me deseas cada vez más!
Mientras no tengas el valor de abrir el baúl e intimar con tu vergüenza siempre estaré aquí para recordarte la voz y las caricias de tus mismos demonios los cuales aprisionas muy atrás de tu estúpido pudor.
Susurrándote al oído te develo el secreto de mi existencia, tu Cobardía.
Eva:
Y como no gustarme, si haces erizar cada poro de mi piel con tu despiadada pasión.
Me encantas y lo sabes!
Te pones hermosa para mi, y mueves tu cuerpo al ritmo de lo prohibido invitándome a caer contigo.
Ahora te acercas mas, y crece la tención de unirme a la perdición, de tener amoríos con esos labios que solo al verlos me besan como nadie lo ha hecho, quitándome esta mascara de apariencias, desnudando las fantasías más oscuras de quien lucha con su naturaleza, pues ambas sabemos cómo empezó y como terminara, por más que me resista, la batalla está prácticamente perdida.
¿Cuánto más aguantare?
¿Cuánto más lo negare? Que fui hecha para enamorarme de ti.
Que el secreto de tu existencia es lo que trae muerte a la mía.
Foto Por: Juan Jose Arredondo
Eva: Jenny Chavez (foto y escritura)
Susurro de el Angel Caido: Nathali Cano (foto y escritura)
Editado por: Alexander Arias
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